Dublín: Enjoy the sun

Desde que he vuelto es mi tema de conversación favorito. No consigo evitar que vuelvan constantemente a mi cabeza recuerdos (cada vez más lejanos) de aquellas maravillosas semanas. Supongo que este no ha sido un viaje más de los que recuerdas por la técnica “ciudad-año”, sino que la cosa va mucho más allá. Dublín comenzó con la excusa de aprender inglés, pero terminó por convertirse en el viaje que me enseñaría a ver las cosas desde otra perspectiva.

No es una ciudad especialmente bonita, pero tiene algo que la hace única. Cuando pisas Dublín por primera vez, percibes al instante el ambiente frío y gris que entristece las calles. Pero, señoras y señores, no estamos en el lugar adecuado para limitarse a caer en superficialidades. Si algo llamó mi atención desde el principio fue el contraste que existe entre el clima y el carácter afable de sus gentes. Los irlandeses se caracterizan por su amabilidad, por su generosidad y por la educación que tanta falta hace aquí. Recuerdo con especial cariño a una señora mayor que nos cruzamos de camino a Phoenix Park. Simplemente pasó a nuestro lado, sonrió y nos saludó con un “Enjoy the sun”. Fue una de esas pequeñas cosas que te alegran el día, una de esas tantas que nos alegraron el viaje.

Supongo que, en gran medida, el buen humor que se respira en la capital de Irlanda está directamente relacionado con la música. “El éxtasis musical implica una vuelta a la identidad, a lo originario, a las raíces primarias de la existencia. En él sólo queda el ritmo puro de la existencia, la corriente inmanente orgánica de la vida. Oigo la vida. De ahí arrancan todas las revelaciones”. Creo que esta cita, del escritor y filósofo Émile Michel Cioran, describe a la perfección lo que sentí al recorrer las calles de Temple Bar… porque Dublín es eso, éxtasis musical. Desde los buskers (músicos callejeros) hasta los pubs. Desde la música tradicional irlandesa hasta las improvisadas performances indies. La ciudad va tejiendo una banda sonora que se ajusta a la historia de cada persona y consigue ofrecerte lo que esperas. En mi caso, no sabría decir exactamente lo que fue. Libertad, confianza, paz. Un mix de esas tres cosas, supongo.

La música se convierte entonces en un lenguaje universal, algo que no viene nada mal si nos enmarcamos en una ciudad multicultural como Dublín. Para mi sorpresa, la comunicación con la gente que conocimos (de tantos y tantos sitios) no fue tarea difícil, a pesar de nuestros pobres conocimientos de inglés. Resulta increíble el nivel de aprendizaje que puedes alcanzar en tan poco tiempo a través de la interacción humana, y es que, si existe una palabra que pueda definir este viaje, es sin duda esa, aprendizaje. Hoy por hoy, me alegro de ser capaz de relacionarme con gente tan diferente a mí y de valorar más el conocer, que el comparar. También he logrado entender un poquito mejor la finitud de las relaciones humanas, su fugacidad… Como dicen algunos, cada despedida es el comienzo de una nueva etapa. Por ello, esto que escribo no pretende más que convertirse en mi pequeño homenaje a esas vidas que se cruzaron en mi camino para ayudarme a crecer. Estoy segura de que volveremos a vernos para arreglar el mundo desde el Mezz (probably, the best pub in the world). Nice to meet you…. Muita felicidade, saúde e amor!

Algunas fotos de mi viaje a Irlanda

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10 Respuestas a “Dublín: Enjoy the sun

  1. oh dios, como ansiaba esta maravillosa entrada…..

    Dublin es es es es…. es…. perfecto! Me pasó exáctamente lo mismo que a ti, esa nostalgia-tristeza que vaga por sus calles nada más que entras en la ciudad, pero que rápidamente se ven superadas por todo el colorido que adquiere gracias a la multitud de escaparates y tiendas de colores.
    La amabilidad de la gente… eso si que es impresionante! siempre tienen tiempo para dedicarte, te ayuda en lo que haga falta… a nosotros un señor nos acompañó hasta la carcel antigua por que no sabiamos llegar… y vale, no es un gran sacrifio, pero a lo tonto estábamos a 20 minutos andando en dirección contraria de donde se dirigia el, y no tuvo problema alguno en guiarnos hasta la mismísima puerta! eso aqui es…. impensable.

    y encima llegamos allí y acababan de empezar una visita y hasta dentro de una hora no era la siguiente…. con lo que nos fuimos a tomar un café y cuando llegamos fuimos al baño sin darnos cuenta de la hora que era y casi perdemos otra vez el pase! y como no nos daba tiempo a comprar las entradas nos dejaron pasar igual y a la salida cuando fuimos a pagarles … lo único que nos aceptaron fue un “Graciiiias” cuando nos dijeron un: Feliz Navidad (a pesar de que era Febrero) con una sonris enorme en la cara.

    Son ese tipo de cosas las que diferencian a muchos lugares. Ya puede ser la ciudad más bonita del mundo que si está habitada por gruñones sacaperras no tendrá ni la mitad de encanto qeu tiene una como es Dublín.

    YO quiero volver, claro que quiero, quiero estar más tiempo, una semana y media o dos como mínimo, disfrutarla algo más (q tan solo pude hacerlo durante 5 días). Y si tuviera que elegir un sitio donde vivir mi futuro…. estaría entre los tres primeros lugares a escoger.

  2. ¡Qué grande Lucía! Esta entrada es tan esperada. Nunca lo olvidaremos como bien dices, pero tampoco olvidaré que fue con vosotras.
    MOLÓ PILA!!!!!

    Un saludo desde los estudios de la habitación de Isa, dándole a la Narrativa Sonora.

    Enjoy christmas!!!

  3. Luciaaaaaaaaa!!!! m encanta!! por fin!! q ganas tenia d leerlo!! m encanta…. tenemos q volver. a día d hoy sigo recordando todos los días momentos q vivimos alli. hay q volver y ver a Karl!!! ole por los irlandeses!!!! creo q nosotros tenemos muxo q aprender d ellos…

  4. Enorme Lucia, pasarán los años y esa experiencia quedará marcada en nuestros corazones y cuando la vida entrecruce nuestros caminos hablaremos de ello recordando aquellas pintas que sostenían nuestras manos en aquellas frías noches de “verano”.

    Besazos!!!

  5. Este fin de semana vuelvo a Dublín. Por supuesto, diré ‘enjoy the Sun’, y recordaré cada uno de los rincones que compusieron mi historia. Lo bonito de la vida está en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles que desnivelan la balanza entre permanecer impasible o sonreir sin parar y creernos capaces de cualquier cosa. Todavía ando buscando la inspiración que me haga poder expresar lo que sentí allí. Yo lo tengo más fácil, pues a mi lado hay un diario; tú no lo tenías, pero sin embargo has hecho que sentado en una silla haya podido transportarme de vuelta a Dublín. Gracias por el relato y, como dice un amigo, hasta otro viaje, Lucía.

  6. No me cansaré nunca de sorprenderme con tus textos y de decirte lo bien que escribes. Yo aun no conozco Dublin y ya tengo ganas de hacerlo con solo leerte o oirte hablar de ese viaje.
    Me encantaaaaaaaaaaa!!!
    Enjoy the sun =)
    (L)

  7. Pingback: Hudson Taylor, talento desde Temple Bar « lucy in the sky·

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